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Durante este tiempo, hemos estado recogiendo y “saboreando” la irrupción de gracias y los frutos de vida que nos regaló el año jubilar y animados por el llamado del Papa Francisco a vivir un “Schoenstatt en salida”, que invita e impulsa a la Familia a darse a la Iglesia y penetrar la realidad social y cultural de forma creativa, amplia y en fidelidad a nuestras fuentes de vida e identidad. Nos motiva una renovada conciencia de la riqueza de la Alianza de Amor y de la actualidad de nuestro carisma, que debe llegar a todos sin exclusiones.

Esta corriente de vida de la Iglesia, viene a renovarnos en el legado de nuestro Padre y Profeta del 31 de Mayo quien, desde Bellavista, marcó a la Familia con un nuevo envío misionero para responder a los desafíos de los tiempos y hacer posible la Iglesia de las nuevas playas. Es trascendental para la Familia, que la persona y carisma de nuestro Padre Fundador siga teniendo el lugar que le corresponde en ella y que continuemos transmitiendo a las generaciones futuras, la riqueza de su persona. Él nos regala y asegura fidelidad a su carisma, su audacia profética y la unidad que requiere la Familia para seguir comprometidos con la misión.

Este impulso jubilar del “Schoenstatt en salida” sucede en este “Año Santo de la Misericordia”, al que nos ha convocado nuestro Papa Francisco. Él nos señala que “hay momentos en los que de un modo mucho más intenso, estamos llamados a tener la mirada fija en Jesucristo, el rostro de la misericordia del Padre”. Nuestro Padre Fundador también anunció y encarnó en su vida la imagen del Dios de la misericordia. Nos regaló en la Alianza de Amor en el Santuario, a María como Madre y Educadora de la misericordia.

“Schoenstatt en salida” nos interpela a vivir un “Schoenstatt en santidad”; una Familia unida, que tiene como corazón y camino la vivencia testimonial del amor compasivo y misericordioso. En Schoenstatt, a través de la Alianza de Amor, debe hacerse realidad con humildad, cercanía y profunda fe, el “deseo y la urgencia inagotable de anunciar y brindar misericordia” (Papa Francisco). Solo seremos creíbles si en este espíritu como misioneros de la Alianza, nos transformamos cada vez más en “misioneros de la misericordia”.

En este año nuestros Santuarios, nuestras Familias locales y cada uno de nosotros, estamos llamados a ser un “oasis de misericordia”. Impulsemos, entonces, las peregrinaciones a nuestros lugares santos, desarrollando una adecuada pastoral de Santuarios. Además, queremos asumir la Exhortación Apostólica -pos sinodal- sobre la Familia, que a comienzos de este año el Papa Francisco entregará a la Iglesia.

Ante la situación de la Iglesia y de nuestro país, marcada a menudo por el dolor, la confrontación y el desaliento, la misericordia nos anima a salir al encuentro de todos y ser portadores de alegría y esperanza, especialmente de los más necesitados. Nos renueva en la confianza que Dios, en su infinita misericordia, nos hará crecer en la hondura y extensión de nuestros vínculos. Así, congregará a muchos en torno nuestro y hará fecunda nuestra decisión misionera para que, junto a toda la Iglesia, hagamos posible en Chile una cultura de Alianza. Alcemos con fe la Cruz de la Unidad, como signo, seguro y expresión de todo este anhelo.

Presidencia Nacional de Familia

Bellavista, 20 de enero de 2016

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